Malika, una collie, fue abandonada en mitad de la nada, junto a su cama y sus juguetes, como si toda una vida pudiera dejarse atrás de esa manera. 
Yumi, una pequeña mestiza, fue utilizada como excusa para entrar a robar en una vivienda. Después, también fue abandonada a su suerte. 
Meses de refugio, meses de espera, una casa de acogida y muchas esperanzas después, ambas emprendieron un largo viaje hasta Suiza, donde por fin las esperaban personas de enorme corazón y una vida llena de amor.
Nos alegramos inmensamente por ellas, pero desearíamos que ninguna tuviera que pasar por el abandono, ni por la soledad de un refugio, ni recorrer miles de kilómetros para encontrar la felicidad. Ojalá algún día todos los perros encuentren una familia cerca de casa y nadie tenga que mirar hacia otro país para darles la oportunidad que merecen.
Sed felices, Malika y Yumi. Os habéis ganado el paraíso. 
Nosotras disfrutamos con cada foto que nos enviáis.

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